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Cuidar el alma,
atender la vida
En el corazón de Arévalo, nuestra residencia es un lugar donde las personas mayores encuentran un verdadero hogar. Un espacio sereno y lleno de vida, donde cada residente es acogido con respeto, ternura y una atención completamente personalizada.
Gestionada con dedicación por las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo y un equipo profesional comprometido, nuestra casa va más allá de lo asistencial: ofrece un entorno donde la cercanía, la espiritualidad y el cuidado integral conviven cada día.
La Fundación San Miguel Arcángel nace en el siglo XVIII, cuando Ángel Muñoz y dos hermanas piadosas crean una obra pía dedicada a atender enfermos bajo la advocación de San Miguel Arcángel. Comenzó como hospital tutelado por los Hermanos de San Juan de Dios, y desde 1915 está guiada por las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo, inspiradas por la Venerable Madre Teresa Rodón Asencio.
Desde el 24 de mayo de 1973 comenzó a funcionar como Residencia de Mayores manteniendo un compromiso firme con Arévalo y su comarca.
Hoy acompañamos a las personas mayores ofreciendo seguridad, compañía y dignidad, consolidándonos como un referente en atención residencial gracias a una identidad basada en el respeto, la cercanía y el cuidado integral.
Un centro abierto
a las familias
Nuestra filosofía de cuidado se basa en acompañar con el corazón, atendiendo cuerpo, mente y espíritu.
Trabajamos desde un modelo centrado en la persona, respetando su historia, su ritmo y sus deseos, para que cada residente se sienta escuchado, valorado y plenamente acompañado.
Nuestra misión: Un cuidado que pone a la persona en el centro
Te invitamos a conocernos, a descubrir cómo vivimos el día a día y a formar parte de esta gran familia que cuida desde el corazón.
Visión
Ser residencias de referencia en el acompañamiento integral de la vulnerabilidad, uniendo innovación asistencial y espiritualidad franciscana para crear entornos seguros y de bienestar, adaptados a cada persona.
Misión
Ofrecer un hogar donde cada persona mayor sea cuidada con amor y profesionalidad, con atención personalizada que respete su historia y dignidad, inspirados por el carisma de Madre Teresa Rodón y un servicio cercano y humano.
Valores
Centralidad de la Persona: cuidado a medida. Fraternidad y Sencillez: hogar cercano y amable. Dignidad y Respeto: integridad y buen trato. Amor en el Servicio: profesionalidad con caridad. Acompañamiento Espiritual: consuelo y trascendencia, respetando la libertad de cada residente.
En el corazón de Astorga, nuestra Congregación gestiona una residencia que es sinónimo de hogar, cuidado y cercanía. Un entorno cálido, seguro y lleno de vida, donde cada persona mayor es acogida con respeto, acompañamiento constante y una atención verdaderamente personalizada, siempre orientada a su bienestar y dignidad.
La residencia está gestionada por la Congregación de las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo, nacida en Astorga en 1896. Nuestra historia y los valores que compartimos inspiran una forma de cuidar humana, comprometida y cercana, manteniendo viva una vocación de servicio que se ha consolidado a lo largo de más de un siglo.